

Messner tuvo que sufrir la amputación de siete dedos por congelación después de regresar de la cima del Nanga Parbat en 1970. Su hermano Günther murió durante el descenso. A partir de auqella pérdida, Messner adoptó una actitud más profesional hacia el alpinismo. “Entonces supe que mi vida tenía un límite -recuerda-, fue el momento decisivo de mi vida”
Podéis encontrar el reportaje en la National Geographic de Diciembre.
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Ricardo Martinez









